• Ironman Lanzarote 2014. Crónica de un Ironman MÍTIKO.

    Ironman Lanzarote 2014. Crónica de un Ironman MÍTIKO.

    Esta historia comienza como lo hacen las grandes gestas: con un grupo de amigos alrededor de una mesa, unas cervezas y un “¿y si…?”.

    Ocurrió en el verano de 2013 y durante la cita se planteó la idea de realizar una expedición a las Islas Canarias para competir en el IronMan de Lanzarote 2014. El reto estaba sobre la mesa y, a medida que avanzaba el otoño, los asistentes a aquella reunión más valientes, inconscientes, atrevidos o quizás ingenuos, fueron formalizando sus i nscripciones para el gran reto. En concreto:

    Todo el proceso pudo parecer improvisado y casual, pero nada más lejos de la realidad. A esa primera reunión también acudió “Raúl” Martínez, miembro del ETC A300w quién, junto a Jose Ángel (motivadores natos ambos) sembraron una semilla de reto, ilusión y gesta que caló hondo y sólo hubo que dejar germinar.

    Del mismo modo, la temporada de pruebas de otoño-invierno parecía diseñada para llevar a los triatletas en las mejores condiciones para la gran cita: Maraton de Valencia, Media Maratón de Santa Pola, Campeonato de España de Duatlón de Larga Distancia de Orihuela, Duatlón de Banyeres, Arenales113… solo de escribirlo ya cansa.

    arenales113

    Llegó el día de partir y fue un poco más triste de lo esperado porque uno de los miembros de la expedición no podía viajar con nosotros por lesión. David, “el Cerilla” tuvo que pasar por el quirófano para solucionar sus molestias en el hombro y no pudo viajar a Lanzarote aunque por fortuna pudo cambiar su incripción para el IM Mallorca 2014, con lo que será IM también muy pronto. Aunque como relevo de lujo nos acompañaba Noemí para dar soporte a los triatletas durante la carrera y para, por qué no, disfrutar de unas vacaciones en la isla conejera.

    Del viaje, prolegómenos y logística poco voy a contar. Detalles aburridos y sin importancia cuando todo funciona bien. No hubo contratiempos y tanto equipaje como bicis llegaron al destino como estaba previsto. Sí cabe destacar que junto a los 4 miembros de CT Travesías Mitos tuvimos la suerte de contar con más amigos de otros clubs demostrando de nuevo el buen rollo existente con el resto de clubs de tri de Elche y provincia, además de permitirnos aprender de grandes expertos en la distancia Ironman, no hay más que leer su historial:

    • Raúl” Martínez, del ETC con 6 IMs.
    • Fran Cerezo, de Trialhama Triatlón con 3 IMs en su haber.
    • Joserra Vives, del ETC con ¡¡13 IMs en su haber!! 6 de ellos en Lanzarote.
    • Joaquín Guerrero, con 6 IMs a cuestas y una participación en el campeonato del mundo de Kona (Hawai). Ahí es nada.

    recogida-dorsales-ironman-lanzarote-2014

    Probadas las bicis, conocido el trazado a nado y con el material listo sólo faltaba contar los minutos para que comenzara la prueba. Ese momento llegó puntual el sábado 17 de Mayo a las 7am.

    Los minutos previos a la carrera fueron de calma tensa. Los PRO de la expedición tomaron buenas posiciones en la salida persiguiendo objetivos ambiciosos. Raul bajar de 11h, Joserra mejorar cronos pasados, Joaquín conseguir un nuevo slot para Hawai y Fran probar cómo respondería el cuerpo tras su aun demasiada reciente fractura de tibia. Por nuestra parte, los mítikos permanecimos juntos en la cola de la marea humana escuchando los consejos de Jose Ángel y Liza.

    “Olvidaos del crono. Tomaos el día de hoy como todo un día practicando el deporte que más nos gusta”

    Esas palabras sonaban en mi cabeza cuando sonó la bocina de salida y siguieron haciéndolo durante toda la prueba. Son los 7am y comienza mi primer Ironman.

     salida-natacion-ironman-lanzarote

    La salida de un ironman impresiona, y mucho. Miles de brazos golpeando el agua mucho antes de que la cola del pelotón llegue incluso a mojar su neopreno; empujones y codazos para conseguir un trocito de agua sobre la que nadar; caricias y patadas para trazar el mejor rumbo posible. Pasados los primeros 500m y la primera boya el grupo se estira y el nado se hace más fácil.

    El agua es cristalina y permite disfrutar del fondo marino de Lanzarote lleno de vida y peces. El trazado es sencillo, el mar está calmado a resguardo del viento y la primera vuelta se completa muy rápido. Ya he perdido de vista a todos los compañeros, el ironman es un reto personal y cada uno irá a su ritmo así que no le doy más importancia. Al salir del agua para afrontar la segunda vuelta se escucha el gentío en multitu de idiomas como nunca había oído en ninguna otra prueba. Miles de personas se agolpan en la orilla, flashes y megafonia y casi apetece volver a la calma que ofrece nadar en el mar.

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    La segunda vuelta a nado es un poco más lenta, el grupo se ha estirado mucho y la natación se hace más individual. Mientras algunos aun estamos a algunas boyas de la transición, los triatletas élite ya casi están arriba de la bici pero me consuela comprobar que ni mucho menos soy el último en salir del agua. Tantos madrugones para nadar a la Escuela de Natacion Mitos antes de ir a trabajar han dado sus frutos y ademas me siento fresco y con ganas cuando salgo del agua.

    Busco con la mirada a Noemí, nuestra reportera de prensa y único contacto con la gente que está pendiente de nosotros en Elche pero no la veo, es imposible entre tanta gente. Así que me dirijo a coger la bolsa roja donde está la ropa de bici y a la carpa de transicion. El tinglado que hay montado es tremendo. Decenas de personas cambiándose a toda prisa, voluntarios untando de crema solar a los triatletas, gritos y carreras. Fuera el neopreno, gafas y gorro, todo a la bolsa y el equipamiento de bici en la mano. Decido no ponerme calcetines y zapatillas hasta llegar a la bici ya que hay un tramo de arena antes de la zona de bicis y acierto ya que la gente agolpada en el pasillo de paso ha llenado todo de arena negra volcánica que ni el vasito de agua que dan más adelante consigue despegar. Los voluntarios cogen las bolsas rojas y llegamos a la bici.

    Sin prisa pero sin calma atravieso la linea de transición, monto en la bici y comienzo la marcha. Nunca he rodado más de 150km, nunca más de 90km después de nadar y, desde luego, nunca nada antes de afrontar un maratón. En cambio lo que debería ser preocupación, miedo o incertidumbre es sólo concentración, ganas, adrenalina e ilusión. Primer objetivo: llegar a Timanfaya entero (km50)

    hervideros-ironman-lanzarote

    Los primeros kms en bici los tomo con tranquilidad. Pronto me adelanta Fran Cerezo, poco amigo del agua pero una bala encima de su cabra, me desea suerte y desaparece en el horizonte. Poco después adelanto a Jorge Company que se lo toma con calma sabiendo que el día será largo y me encamino a la zona de Yaiza y El Golfo donde el trazado realiza un lazo antes de encarar Timanfaya. Me desanimo un poco al comprobar que en Yaiza ya hay triatletas que me aventajan en 20km y mientras yo voy, ellos ya llegan, pero intento no hacer caso y disfrutar del espectacular paisaje de lava y océano.

    Sorprendentemente no paro de adelantar a gente y inconscientemente no ceso de preguntarme a mi mismo si llevo un ritmo demasiado alto. Las sensaciones son buenísimas y sigo adelante con cuidado de que la euforia no me haga apretar demasiado, pero se hace difícil al volver a Yaiza y comprobar que ahora soy yo el que aventajo en más de 20km a muchos otros triatletas con mejor planta, aspecto y bici que la mia. Parece que el entrenamiento ha sido bueno, aunque no hay que descuidarse ya que estamos solo en el km 45.

    Espectacular-imagen-de-participantes-por-el-Parque-Nacional-Timanfaya

    Comienza la espectacular subida al Parque Nacional de Timanfaya que tantas veces había visto en fotos. La carretera es estrecha, el viento sopla de cara y las bicis se agolpan. Me adelanta bastante rápido la furgoneta de servicio técnico y después una ambulancia por el otro carril mientras sigo adelantando a muchas bicis y otras me adelantan a mi. El paisaje es tan espectacular que culmino la ascensión y me doy cuenta que no he mirado hacia atrás ni un momento así que echo la vista atrás para disfrutar aunque sea sólo una vez de la espectacular vista antes de descender hacia Tinajo. Es tan bonito como tantas veces en casa había imaginado.

    Comienzo el largo descenso aprovechando para comer algo e hidratarme e intento recordar dónde estaría esperando Noemí haciendo fotos. Ya que ha renunciado a todo un día en la piscina del hotel por hacernos fotos al menos hay que salir guapo. ¿Era en Tinajo? Repasamos mil veces la guía para espectadores en el segmento ciclista en Ironman Lanzarote de Triluarca pero ahora no me acuerdo y me pongo nervioso. Por suerte no tardo mucho en verla, está en un lugar estupendo para un poco de “postureo tri”, le mando un par de besos y me lleno de energia de nuevo hasta tal punto que los siguientes 2km los hago demasiado intensos y me tengo que obligar a bajar el ritmo. Es el km 60 y de alguna manera siento que ya llevo 1/3 de carrera, “solo” queda subir a los miradores y llegar a la T2.

    carrera

    Sopla viento y, aunque menos fuerte que en dias anteriores, será de unos 20-25km/h y en la zona de La Santa y Famara pega de costado aunque no es muy incómodo. La zona de Famara es preciosa pero ver los miradores al fondo intimida bastante, además estamos aun en el km 80 y hasta el 105 viene una larga subida que habrá que administrar bien. Por suerte pudimos reconocer esta zona 3 días antes en coche y no es terreno desconocido, solo requiere paciencia.

    El ascenso a Teguise se hace pesado a pesar de que el viento lo llevamos de cola y aun queda lo peor: el mirador de Haria. Comienzo a ver triatletas pasando bastantes apuros, ya he visto un par de abandonos y esto me hace estar aun más alerta. Creo que quito el plato por primera vez en las 2 curvas de herradura y asciendo el parque eólico de Tenegüime sin gastar demasiado. Llega el avituallamiento personalizado y recojo el segundo sándwich, el primero me sentó de miedo, y los dátiles mientras que desecho el bidón extra de carbohidratos y los geles. El cuerpo empieza a estar harto de tanto alimento prefabricado.

    Sin apenas tiempo afronto el descenso del mirador lleno de curvas cerradísimas, que ya en coche me pareció peligroso mientras yo mismo conducía. Ahora es mucho peor con tantísimo viento de cara y costado y bajo la marcha lo que hace que varios locos me adelanten. El asfalto tampoco es gran cosa y en uno de los baches casi me voy al suelo y pierdo los dátiles que no me cabían bien en la bolsita. Adiós glucosa y otra vez a subir, esta vez al Mirador del Río.

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    El miércoles cuando vinimos había bastante niebla y apenas se veía la isla de La Graciosa, ahora sigue habiendo nubes pero algo se divisa, al menos algo para distraernos. La ascensión no es un gran puerto, sí suficientemente duro como para quitar el plato de nuevo, y aun así podría decirse que durante los siguientes kms me siento un ciclista de verdad. Entre las nubes se escucha música y gente animando, y a medida que trazo las curvas van apareciendo de la nada haciendo aspavientos con los brazos y manos. Mirar los muretes de piedra, el asfalto empinado y La Graciosa al fondo me pone los pelos de punta y corono el puerto emocionado. Y en este momento me viene a la cabeza un consejo que leí a algún blog:

    “Muchos se piensan que el segmento en bicicleta del Ironman de Lanzarote acaba cuando coronas los miradores y están muy equivocados.”

    Como hombre precavido murmuro la frase para mi y empiezo el descenso hasta Arrieta, muy rápido y peligroso. El camino hasta Tahiche se hace pesado, mucha autovía y recta donde los triatletas nos adelantamos unos a otros en repetidas ocasiones ya que empiezan a ser más importantes las fuerzas que la posición en la bici. Veo muchos retirados esperando al coche escoba y me alegro de no ser uno de ellos mientas espero el giro a derechas que nos lleve a Nazarte. No sé por qué pero le tengo respeto a esa parte a pesar de no conocerla.

    “El asfalto está mejor que estaba, este año ademas lo han parcheado, pero rodar por allí hace que se te salten los empastes.”

    Eso nos contó Joserra (6 veces finisher en Lanzarote) de la zona de Nazaret y se quedó corto. Asfalto horrible y totalmente a merced de un viento frontal-lateral que no me permite adivinar cuál es la combinacion plato/piñon correcta. Lo paso mal ese rato, me adelantan un puñado de triatletas y es la primera vez que tengo verdaderas ganas de llegar a la T2. Pienso en pinchazos, caidas, problemas… y se me hace eterno.

    Pero por suerte Nazaret queda atrás y ya sólo quedan 30km. Empiezo a adentrarme en terreno desconocido ya que nunca he rodado más de 150km, además llevo 4.000m de natación en el cuerpo ¿aguantaré? Ver de nuevo a Noemí en el Monumento al Campesino me vuelve a llenar de energía. La veo, le mando otro beso y miro el reloj. Ufff, lleva más de 7h dando tumbos por toda la isla detrás nuestro, debe de estar reventada. Mientras le doy vueltas a esas ideas me como lo que me queda en la bici y me alegro de no haber visto a ninguno de los compañeros, eso es que todo va bien en todos los frentes. Diviso al fondo Puerto del Carmen, estoy llegando a la T2.

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    La entrada a la T2 es espectacular, se agradece ver de nuevo gente y animación. Ya hay más de 700 triatletas corriendo la maratón por el paseo marítimo y en breve yo seré uno de ellos. Entro a la zona de transición, busco mi bolsa y me calzo las zapatillas. Cuando cojo la gorra veo las compresoras ¡¡seré burro!! ¿¿como me pongo las zapatillas antes de las compresoras?? y en un segundo decido no ponérmelas ya que me encuentro fenomenal de piernas. Me ponen crema solar de nuevo y me lanzo a la carrera.

    Estoy eufórico, me siento genial, mucho mejor de lo que esperaba y soy capaz de correr por debajo de 5min/km los primeros 3 kms y con sensación de ir frenándome. Pero pronto comienzan las sorpresas. Me cruzo con Joserra que no lleva buena cara y me dice que voy muy rápido. Él ya lleva 14km. Unos kms después me cruzo con Raúl, Jose Ángel y Fran. Ninguno de ellos parece ir tan bien como yo y además los llevo extrañamente cerca. Aquí pasa algo raro, me digo y ya empiezo a dudar de todo, aun así completo la primera media maratón en 1h52min. Aquí empieza lo divertido.

    Los triatletas que andan cada vez son más y yo no quiero parar porque sé que arrancar después es muy duro. En el mismo lugar de antes me cruzo con Raúl y Jose Ángel, ambos andando, y Fran parece que va mas entero. Luego me enteraría que Jose Ángel ha compartido 10km con Saleta Castro a un ritmo de locos aun a costa de poner en risego su propia carrera. Increible. Mi cuerpo me pide cada vez más agua pero mi estómago está encharcado ya y las paradas para los avituallamientos cada vez son mas largas. Algo va mal, lo cual es normal y esperado, así que intento mantener la calma y hacer recuento de daños. El cuerpo me pide comer pero estoy harto de geles y platanos. El cuerpo me pide beber pero no tolera mucho más líquido ¿y si me tomo un par de gajos de naranja a ver que tal? ¡¡ERROR!!

    maraton-ironman-lanzarote

    Los kms entre el 24 y el 30 son una tortura. Me encuentro vacío y, aunque la sensación no es estar cansado, por una extraña razón no puedo correr más de 3 pasos. Mi cuerpo no asimila más nutrientes pero los necesita y no puedo dejar de pensar en que 18km andando pueden ser muy muy largos. En el km30 no puedo mas y por fin vomito todo lo que llevo dentro, que no es mucho, 1 litro de agua y toda la naranja que al parecer me sentó fatal. Aparece Jose Liza y me presta su ayuda pero parece que el vómito me ha hecho mejorar así que comienzo a intercalar trote con paseo esperando mejorar más. Paso de nuevo por meta y hago un esfuerzo por correr delante de tanta gente pero a poco que el trazado pica un poco hacia arriba me veo obligado a andar.

    Y aquí empieza lo peor porque empiezo a marearme y por primera vez veo peligrar realmente la carrera. Hasta ahora todo había sido llegar antes o despues, pillar a Jose Ángel o no, pero ahora estamos hablando de abandono. Me asusto un poco e incluso me siento en un banco del paseo. Respiro hondo, me calmo, miro al infinito y tras 30segundos decido seguir. Y de repente ¡POP! avituallamiento sorpresa.

    - “Hola, vosotras no estábais aquí antes, ¿no?”.

    - “No, es un avituallamiento extra del hotel”.

    - “¿Y qué son estos vasos, isotónico?”.

    - “No, es caldo de pollo caliente”.

    - “¡¡¿¿Cómorrr??!!, ¿caldo de pollo? A ver, déjame que lo pruebe”.

    Y se obra el milagro. Noto como el caldo me asienta el estómago y como voy recuperando energía. Empiezo a andar más rápido, a correr más metros, a aumentar el ritmo. Cuando me quiero dar cuenta llego al último punto de giro, solo 5 km para acabar y mi ritmo de carrera va mejorando: 8, 7, 5 4:45min/km. ¿Pero qué pasa? Adelanto a decenas de corredores y empiezo a oir la meta. Entonces me doy cuenta de que sí, que lo voy a conseguir y me voy a colgar esa medalla que me parecía imposible. Veo a lo lejos a Noemí que no se cree el cambio de cara con respecto a hace un rato. Me acerco, le doy un beso enorme y la gente de alrededor empieza a aplaudir. Me río y sigo mi camino a meta tan fresco que no parece posiblen, calculo las distancias con los corredores delante y detrás para que la entrada en meta quede perfecta. He luchado muchos meses para conseguir este momento y que tiene que ser perfecto. Miro hacia atrás y tengo mucho margen, miro hacia adelante y también. Empieza la alfombra roja de meta, me señalo mi nombre en el pecho disfruto ese momento como nunca lo había hecho en ninguna otra carrera, grito pero me mantengo sereno… ¡FINISHER!

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    Me hago la foto soñada con la cinta, recibo mi medalla y recojo una botella de agua. Busco un lugar apartado en la postmeta, me siento en un banco y me bebo la botella de trago. Ya me de igual que me siente mal, ya he llegado. Agacho la cabeza y rompo a llorar de emoción, alegría, alivio, casancio y euforia. Es un momento especial y lo estoy disfrutando a tope, he acabado un Ironman y estoy en una nube. Pero tengo tantas ganas de compartirlo con alguien conocido que salgo en busca de los compañeros que han llegado. Voy a buscar a los compañeros, si todo ha ido bien Raúl, Fran y José Ángel deben de haber llegado hace rato, los encuentro y nos abrazamos todos con alegría, lo hemos conseguido y ahora sólo queremos ver entrar a Jose Liza y a Cocuchi para celebrarlo también con ellas y hacer pleno.

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    Primero recogemos todo nuestro material y vamos al hotel para darnos una merecida ducha, aun queda un rato para que lleguen y dará tiempo. Una vez de vuelta, planto de arroz y cervecitas en postmeta que saben a gloria después de 1 semana de “ley seca”. Y sin darnos cuenta aparece José Liza que, con su serenidad impasible, ha completado su 5º ironman como si fuera algo trivial. Joserra y Joaquín también llegan demostrando ser de hierro a pesar de no haber tenido un buen día.

    Ya es de noche y vamos a esperar a Cocuchi, sopla mucho viento y hace hasta frío. Nos ponemos todos un poco nerviosos ya que no sabemos ubicar a Cocuchi. Está en carrera y a menos de 10km pero tarda demasiado. Las preguntas por whatsapp desde la peninsula no ayudan y no sabemos bien qué contestar. Apenas nos queda batería en los móviles, el ironman paralelo de Noemí y su “punto de información al familiar” ha acabado con la batería de su móvil, 2 auxiliares y la del mío. Nos dividimos, unos esperan a Jorge en meta, Liza sale en su búsqueda y Noemí y yo lo esperamos en el km41.

    ¡¡Míralo, ahí está!! bufff, que subidón y que coj*** más grandes tiene este tío. La sonrisa no le cabe en la cara, una cara que refleja más de 16h de esfuerzo. La megafonía grita el nombre de “Jorge Rivas Cocuchi” y cuenta su historia de superación entre los gritos del público. Un momento mágico que nunca olvidaremos y que casi nos hace más ilusión que nuestra propia entrada a meta. En la península ya todos descansan tranquilos, todos somos finishers. Lo hemos conseguido.

    ironmans

    Esta es la crónica del ironman lanzarote 2014. Lo que vino después se puede resumir en pocas palabras: comida, bebida, turismo y felicidad. La expedición ha sido un éxito rotundo y ya podemos ir sumándole “1″ al número de ironmans en el casillero de cada uno de los monstruos listados al principio. Gracias Lanzarote, gracias familia MITOS por vuestro seguimiento increible, gracias a todos por convertir este viaje en un Ironman MÍTIKO.

    Escrito por: Pablo Sánchez Poveda.

    Debutante en distancia Ironman.

    créditos fotos: Noemí, Santa Fotografía

5Comments
  • Publicado poronline on octubre 18, 2016 at 7:37 am

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  • Publicado porfree_viagra on diciembre 1, 2016 at 7:30 am

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  • Publicado pordiscount_cialis on diciembre 28, 2016 at 10:25 am

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  • Publicado porcialis on febrero 9, 2017 at 1:32 pm

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  • Publicado porviagra on octubre 2, 2017 at 9:34 am

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